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La Florida y el fin del Embargo
Banderas

Todos los estudios sobre el impacto económico del levantamiento del embargo se basan en hipótesis, es muy difícil predecir lo que sucedería, pues todo parece indicar que el embargo se irá desmantelando poco a poco y, por su parte, la Isla tendrá que ir adaptándose también a las nuevas condiciones.

Para seguir haciendo análisis hipotéticos inspirados en fundamentos realistas, sería bueno analizar datos reales de países que tienen relaciones normales con EE.UU. y cuyas condiciones geográficas sean parecidas a las de Cuba. Pongamos como ejemplo, República Dominicana: este país recibió en el año 2014 cerca de 5 millones de turistas: la tercera parte fue turismo norteamericano. Entre el Estado de la Florida y la República Dominicana, según datos de la propia Cámara de Comercio del Estado, hay un intercambio comercial de más de 5 000 millones de dólares. Vistos esos datos es muy probable que, en un escenario donde no exista el embargo, Cuba y la Florida estén muy cerca de esos números. Algunos expertos se atreven a decir que, dadas esas condiciones, en la Florida se crearían unos 30 mil nuevos empleos.

En cualquier caso, algunos sectores de la economía floridana se favorecerían de inmediato de producirse el levantamiento del embargo, la industria del transporte, por ejemplo. Solo imaginemos que Cuba entrara en la dinámica del mercado internacional, con base en puertos de la Florida y en interacción con la Zona de Desarrollo del Mariel. En la Florida existen tres grandes puertos marítimos: Miami, el punto más importante para el comercio entre la América Latina y los EE.UU.; Tampa, el puerto del golfo de México de mayor cercanía al occidente de Cuba, y el de Jacksonville, una de las puertas de entrada de Europa a los EE.UU. La mayoría de los analistas coinciden en que el tabaco y el ron cubano pudieran ocupar un lugar fundamental en el consumo norteamericano, supongamos igualmente que compañías de la Florida comercializaran dichos productos. En fecha reciente se habló de los ferrys entre el sur de la Florida y Cuba los que, en condiciones de relaciones normales, constituirían una vía de transporte de pasajeros muy efectiva entre ambas costas.

Foto: Alain L. Gutiérrez Almeida
Foto: Alain L. Gutiérrez Almeida

El periódico Tampa Bay informaba, el mismo 17 de diciembre, que diferentes compañías de esa área veían una clara oportunidad de exportar hacia Cuba equipamiento agrícola, fertilizantes, equipos de riego y materiales de construcción, entre otros.

Es evidente que, mediante un intercambio normal entre los dos países, se generarían grandes beneficios en ambas partes. Sería bueno, después de haber hecho este ejercicio teórico, soñar con un escenario posible, que se acerque a las aspiraciones de la mayoría de los cubanos.

Aunque en Cuba existan muchas dificultades económicas, es deber de las autoridades establecer las reglas que deben regir el intercambio financiero y comercial entre ambos países. Podría ser óptimo, por ejemplo, que compañías americanas y empresas cubanas realizaran de conjunto trabajos de prospección petrolera en el golfo de México, y que se repartieran equitativamente los beneficios y responsabilidades.

Que médicos cubanos y americanos trabajaran en equipo para enfrentar epidemias y enfermedades tropicales, y que ambos ganaran los mismos salarios.

Que Cuba importara equipamiento de alta tecnología para el sector de las telecomunicaciones y pudiera pagar con medicamentos y productos de la biotecnología, como el Heberprot P que tanto necesitan los diabéticos en EE.UU.

Que Compañías de Cruceros y Compañías Hoteleras cubanas tuvieran contratos, y operaran millones de turistas que disfrutaran las bellezas naturales de la Isla.
De igual manera, resultaría muy ventajoso para todos que Cuba y EE.UU. tuvieran contratos de cooperación en materias como lucha contra el narcotráfico, tráfico humano, medio ambiente y desastres naturales.

De no existir el embargo, jóvenes universitarios cubanos y norteamericanos recibirían maestrías en universidades de ambos países.

Recientemente se anunció que una empresa productora de tractores estaba interesada en instalarse en la Zona de Desarrollo del Mariel, lo ideal implicaría satisfacer la demanda interna de Cuba y, además, exportar los excedentes de dicha producción.

Un escenario normal presupone un intercambio comercial en ambas direcciones, donde productos cubanos se consuman en EE.UU., y productos norteamericanos se consuman en Cuba.

Entonces, si se levantara el embargo, hablaríamos no solo de impacto económico; hablaríamos también de desarrollo humano, de calidad de vida y de beneficios sociales en ambas orillas.

**El autor es miembro de la organización Cuban Americans For Engagement (CAFE)

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