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¡Viva la restauración! Taller Nostalgicar

Fotos: Christopher Baker

Foto: Christopher Baker
Bomba de gasolina retro en la sede de Nostalgicar, Arroyo Naranjo

“¡Hermosa!”, exclamó Andrew Cuomo, el gobernador de Nueva York, cuando vio a Lola en la Plaza de San Francisco en La Habana, durante una misión comercial a Cuba (abril 2015). “¡Una obra de arte!” dijo, admirando las cerraduras de color rosa y los rines de las llantas de esta belleza de 63 años.

Cuomo se sentó detrás del volante del Chevy Bel Air ’56, color rosa y blanco. Después, su dueño, Julio Álvarez Torres (de 53 años), levantó el capó. El motor original de Lola había dejado de funcionar muchos años antes, le dijo a Cuomo. Y como no pudo obtener piezas de repuesto estadounidenses por las sanciones de los Estados Unidos, puso a funcionar a Lola con un motor diésel Toyota de cuatro cilindros.

Cuando el presidente Barack Obama visitó Cuba en marzo de 2016, Julio y su esposa (y socia en el negocio) Nidialys Acosta Cabrera, cofundadores de Nostalgicar, agencia de turismo de autos clásicos de lujo con choferes, fueron invitados al foro para emprendedores cubanos. Al día siguiente, estuvieron entre las 500 personas que, en el Gran Teatro de La Habana, escucharon a Obama decirle al pueblo cubano que había pedido al Congreso de los Estados Unidos que pusiera fin al embargo. En 2017, participaron junto a seis emprendedores cubanos en el Global Innovation Forum, en Washington, DC. El presidente Obama los invitó a la Casa Blanca.

Foto: Christopher Baker
Secretario de Estado John Kerry en Margaret. Foto: State Department, public domain
Foto: State Department
Secretario de Estado John Kerry observa el interior de Nadine. Foto: State Department, public domain
Foto: Christopher Baker
Daniel (1960 Chevy Impala)

“Fue el momento culminante de mi vida”, recuerda radiante. “¡Imagínate! Un mini-empresario de Cuba hablando con el presidente de los Estados Unidos en la Casa Blanca”.

En comparación con otros negocios internacionales, Nostalgicar es pequeño. Sin embargo, es una de las historias de mayor éxito y más conocidas en Cuba. Julio y Nidialys dicen que su participación en las visitas organizadas a los Estados Unidos en 2014 para conocer a empresarios y recibir un curso de negocios en la Universidad de Columbia, en Nueva York, les brindó una visión diferente de cómo tener éxito en los negocios.

“Pensé que solo iba a hablar con los estudiantes, pero fuimos invitados al Departamento de Estado para hablar con John Kerry”, cuenta Julio, riéndose.

La pareja comenzó su negocio en 2011 con Nadine, un Chevy Bel Air de color turquesa y blanco de 1955. “Era el carro de mi tío Daniel. ¡Él lo amaba, pero sus hijos no! Y comenzó a deteriorarse”.

Antes de la Revolución, su padre era mecánico de la General Motors. Julio heredó la pasión por los carros clásicos. “Estudié Ingeniería mecánica. Después de graduarme, adquirí el carro de mi tío y lo restauré”, dice. Su restauración fue tan meticulosa que Nadine ganó un concurso de casting para un protagónico en Havana 57 (2012), un thriller cubano-canadiense ambientado en el fervor revolucionario del apogeo de Batista. (Afortunadamente, la película nunca mostró lo que llevaba dentro del capó. El motor V-8 original de 265 pulgadas cúbicas tragaba gasolina a solo cuatro kilómetros por litro. “Lo cambié por un motor diésel Toyota de cuatro cilindros. ¡Ahora, hace 12 kilómetros por litro!”).

En 2011, después de que Raúl Castro permitió la expansión del emprendimiento, comenzó a estacionar a Nadine frente al Hotel Nacional. Ofrecía servicios de transporte a turistas por la ciudad. Más tarde compró un Chevy Bel Air ’56, tan deshecho que parecía venir de la guerra. “No estaba seguro de haber hecho una compra inteligente, pero no teníamos mucho dinero y dediqué un año a arreglarlo. Mírala ahora…”, y suspira señalando con orgullo a Lola. “Es como un miembro más de la familia”.

Foto: Christopher Baker
Un Chevrolet en proceso de restauración, taller Nostalgicar
Foto: Christopher Baker
A ’55 Chevy Bel Air

En 2011, el presidente Obama permitió los viajes people-to-people. En 2012, el goteo se convirtió en inundación. El paseo en auto clásico se puso de moda. El negocio se impulsó, en noviembre de 2013, cuando el Ministerio de Turismo de Cuba permitió a las agencias estatales contratar a los propietarios de autos clásicos para los recorridos por la ciudad. La pareja registró el nombre Nostalgicar y, para satisfacer la demanda, se asoció a cinco amigos que también tenían autos clásicos. (La actriz y activista social estadounidense Susan Sarandon inspiró el nombre. “¡Se siente tan nostálgico!”, exclamó mientras recorría La Habana en Lola.)

Hoy la flota comprende 22 autos. Julio y Nidialys poseen a Nadine, Lola y otros ocho Chevys con motores originales. La flota incluye un Buick Roadmaster ’55, un Ford Fairlane ’55 y un Ford Crown Victoria ’56, pero Julio prefiere los Chevys. “Hay más Bel Airs de los años cincuenta que cualquier otra marca en Cuba”, explica. “Las piezas son fáciles de obtener. Crecí con Chevys. Los conozco de adentro hacia fuera.

Su preferido es Margaret, Chevy Impala negro de 1959 en el que el Secretario de Estado John Kerry pidió sentarse durante su visita a La Habana para reabrir la Embajada de los Estados Unidos (14 de agosto de 2015). En marzo de 2016, el emblemático Chevy llevó a Michelle Obama y a “las niñas” a la Finca Vigía, antigua casa de Ernest Hemingway en el barrio de San Francisco de Paula. Beyoncé, Bon Jovi, Madonna e incluso Ray Magliozzi, del programa de radio Car Talk, han sido conducidos por La Habana en los carros clásicos de Nostalgicar. Los carros aparecen regularmente en películas y en videoclips musicales, como Benny (un Impala del 59, el único carro descapotable de Nostalgicar), que también está en el video de “Ponte pa’ lo tuyo” del joven artista über-popular Cimafunk.

Los carros de Nostalgicar fueron reparados por el equipo de ocho mecánicos jóvenes, chapistas y tapiceros de Julio. (En 2013, cuando Julio compró a Margaret, las cuatro llantas explotaron mientras Nidialys la conducía a La Habana.) La mayor parte del trabajo de restauración todavía se hace en un taller arrendado por el Estado, donde Julio dirige un negocio auxiliar para cubanos que quieren resucitar a sus propios carros viejos. Sin embargo, en 2019, Julio trasladó la sede de Nostalgicar a su taller en Arroyo Naranjo –equipado con una bomba de gasolina de 1950 y decorado al estilo retro.

“Mi sueño es tener una flota de autos y mis propios conductores”, dijo. Con diez vehículos propios, ya está en camino… Por ahora, Nostalgicar opera como cooperativa informal: los otros propietarios-choferes trabajan como cuentapropistas independientes con el cien por ciento de sus ganancias.

Mientras Julio mantiene los motores en funcionamiento, Nidialys, que estudió Química en la universidad y luego trabajó en marketing para el gobierno durante 11 años, administra las operaciones diarias. Si es necesario, se hace cargo del volante. “Es el cerebro del negocio”, bromea él, abrazándola.

Sin embargo, este dúo ingenioso lucha contra restricciones que apenas podemos imaginar. La publicidad, por ejemplo, no está permitida (nada malo para quienes apreciamos La Habana por su cultura no-consumista). Las regulaciones gubernamentales cambian constantemente. Los impuestos son altos. ¡Y qué decir de las dificultades para obtener piezas para restaurar los autos!

Julio obtiene la mayoría en Danchuk Manufacturing de California, que fabrica piezas de restauración para los Chevrolet de 1955-1957; y de MAC en Lockport, Nueva York, para los Ford. Incluso compra en eBay. “Debido al bloqueo tenemos que hacer arreglos para que las piezas sean transportadas a mano en vuelos a Cuba, como equipaje personal”, explica Julio. Como cubano, las leyes del bloqueo le impiden tener una cuenta bancaria en los Estados Unidos o hacer pagos con tarjeta de crédito. Por lo tanto, usa sus conexiones en Miami. “Amigos que nos compran las piezas y nos cobran un recargo del 20 por ciento… ¡supongo que no son amigos!”, se ríe. Los aranceles cubanos también aumentan el costo.

Foto: Christopher Baker
Nadine at Garaje Nostalgiacar
Foto: Christopher Baker
Tour group admires cars at Nostalgicar HQ, Arroyo Naranjo

Julio teme que el clima actual de relaciones entre Estados Unidos y Cuba dificulte más las cosas. La llegada en 2016 de los primeros cruceros de Estados Unidos (otra liberalización de Obama) atrajo a miles de pasajeros ansiosos por viajar en los clásicos carros sexys de la era de Eisenhower. “Nos fue muy bien durante unos años”, suspira Julio. Por desgracia, en junio de 2019, el presidente Trump canceló los cruceros de Estados Unidos a Cuba. Poco después, prohibió los viajes people-to-people. El breve auge terminó de repente. “La mayoría de nuestros clientes son de los Estados Unidos. Ahora hay muy pocos turistas. El suyo es el primer grupo que hemos tenido en una semana”, me dice Nidialys, tristemente, mientras los miembros de mi gira Cuban Chrome de Los Angeles Times Expeditions se fascinan al ver reunidos ocho carros relucientes para nuestro propio paseo por La Habana.

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