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ZULU bolsos: La diferencia en la piel
Foto: Izuky Pérez
Foto: Izuky Pérez

A principios de los años noventa del siglo pasado, escoltada por el eslogan “¿Has visto un bolso igual?”, apareció Zulu, una marca que le ha tomado el pulso a la manufactura del cuero en la Isla. Cada bolso tiene una historia que contar, cada diseño es diferente al resto.

Hilda Zulueta, profesora de matemáticas en la Escuela Vocacional “Lenin” y sus hijas Odaimis y Mady, ingeniera mecánica e historiadora del arte, respectivamente, desempeñan el oficio con arte y destreza. El cuero parece perder sus secretos ante estas mujeres. Cuenta Hilda que cada vez que terminan un bolso desean quedarse con él, pero pesa más el orgullo de que sus creaciones viajen por el mundo y que los dueños regresan agradecidos solicitando otros para regalar a familiares y amigos.

Las tres diseñan, producen y atienden al cliente en la tienda. Esta es una historia de superación: mujeres aguerridas que asumieron el reto de un oficio tradicionalmente, ejercido por hombres, los llamados talabarteros. Todo comenzó durante el llamado período especial, cuando para subsistir en medio de la precariedad, hubo en muchos casos que cambiar de profesión.

Sin tradición familiar ni experiencia en el oficio, y a partir de las pieles mostaza que desechaban en la fábrica de botas cercana al trabajo de Odaimis comenzaron a crear. Ahí nacieron los primeros bolsos, más artesanales que los de ahora. Desde entonces, la factura de estas carteras evoluciona y, al propio tiempo, conservan la impronta de sus creadoras.

Gracias al empuje y a la fuerza que las une, a raíz de la apertura del sector privado, abrieron un espacio de comercialización. Antes lo hacían mediante intermediarios que tenían sus propios puntos de venta, pero la demanda fue el termómetro que les hizo pensar en grande. Entonces aumentaron la producción y se lanzaron a confeccionar accesorios diversos como billeteras, estuches para móviles, cintos y hasta zapatos.

Hoy enmarcan su trabajo en colecciones. Distintas texturas se suman a sus particulares confecciones, duraderas y con mucho swing. Como los bolsos son inseparables para nosotras, las mujeres, y también para muchos hombres, la demanda no se detiene.

Foto: Izuky Pérez
Foto: Izuky Pérez

Retos

Sus inicios, la forma en que llegaron hasta aquí es lo que las ha hecho únicas. Los materiales, la información, las herramientas o su falta, han sido la clave. “Teníamos la tijera de pelar de mi papá y con el martillo de la casa empezamos. Nos destruíamos los dedos. El vicio del oficio ancestral no nos influyó porque lo desconocíamos, entonces llegó lo fresco del diseño actual. La carencia hizo que los diseños fueran bastante imaginativos. Siempre hemos sido muy observadoras y eso contribuyó. No había nada, teníamos que innovar”, añadió Odaimis.

Identidad

Desde que salieron al mercado lo hicieron con la marca identificada. Zulu es el diminutivo del apellido (vasco) de la progenitora Zulueta. Investigando descubrieron que, en ese idioma, existe el vocablo zulo, que significa hueco. ¿Y qué es un bolso sino un hueco en el que vertemos todo lo necesario? Eso les vino genial, aunque tampoco les molesta que se les asocie con la etnia africana homónima.

Espíritu atrevido

Han participado dos veces en FIART (Feria de Artesanía de La Habana), donde han sido laureadas. “Siempre hemos sido muy curiosas, innovadoras e investigadoras. Nuestros productos son tan duraderos que pensamos que nadie compraría dos, sin embargo, hay clientas que tienen hasta ocho bolsos para las combinaciones de colores. También volvemos a rehacer los bolsos, los restauramos para que se vean como nuevos, la piel es eterna y más cuando se curte bien. La nuestra es tratada manualmente lo que garantiza la calidad”, explica Hilda. Llegan entonces los bolsos y accesorios únicos que extrapolan a la cotidianidad cubana las actuales tendencias. Su exuberancia bebe de las raíces insulares, afrocubanas, tanto en los colores como en las formas. En los setenta en Cuba se valoraban más las pieles, en la actualidad, debido a la introducción del mercado y a la industrialización, la manufactura a veces no es tan elogiada.

Zulu es una marca versátil, lo mismo se puede encontrar un modelo inmenso abarcador, bohemio y funcional que un diminuto clutch sofisticado y glamoroso para lucir de noche. Las gamas cromáticas son otros de sus pilares, logran desde el más caprichoso azul turquesa hasta el más vibrante rojo. La forma de teñir la piel también las distingue, Zulu es la demostración de que, amén de los obstáculos materiales, es posible crear en Cuba un producto de óptima factura.

Foto: Izuky Pérez

Negocio familiar de mujeres

“Es un gran desafío porque debemos llevar todos los roles a la vez y en ningún momento obviar nada. Ese es otro de los valores agregados con los que llegan los bolsos, la capacidad de guerrear en todos los frentes sin dejar ninguno por debajo. Tenemos que ser rentables, sostenibles, evolucionar y no podemos dejar de ser familia. Las contradicciones generan desarrollo, como plantea el marxismo, e intentamos ponernos de acuerdo siempre, aunque es muy difícil. No hay que rendirse, sometemos casi todo a votación y luchamos por nuestros criterios. No hay que cansarse: todas tenemos niños y ellos no se cansan, nosotros tampoco”, dijo Odaimi.

El producto estrella

“Todos los bolsos tienen su demanda, porque cada uno es único, también trabajamos por encargo según las necesidades del cliente. Vemos qué es lo más funcional para la mujer de hoy y el diseño que el cliente trae se queda con su propio nombre para personalizarlo. Ahora mismo se vende muchísimo, casi de forma obligatoria, el organizador, una pequeña cartera que va dentro del gran bolso”, expresó Hilda.

Campaña Zulu por esporas

“Somos mujeres, las bolsas nuestras se reproducen como por esporas. La gente quiere más y donde quiera que salga una sale otra, lo mejor es que el nombre de esta campaña se le ocurrió a mi niña Sara. Es importante que se integre toda la familia para que nuestro negocio siga siendo familiar”, declaró Mady.

Foto: Izuky Pérez

No nos pueden plagiar el “zuleado”

Los ZULU llevan el zuleado, técnica distintiva que muestra en cada pieza cómo termina el canto de la piel. Simula los pétalos de las orquídeas, mientras deja a la vista el borde irregular que queda excedente del propio curtido. El zuleado tiene como finalidad aprovechar hasta el más mínimo trozo de piel e impregna en los bolsos un sello inequívoco. “Aquí nada se bota, aprovechamos todo lo que nos retorna a nuestra esencia, a los orígenes donde todo empezó con residuos de pieles. Nuestra piel es artesanal, no es producida en la industria, todo es manufacturado desde el curtido al teñido, por eso los bordes tienen tanta magia”, argumentó Mady.

Nueva sede, nuevos planes

“Cambiar el sitio de trabajo y comercialización por otro con más espacio nos amplía la perspectiva y, por tanto, la proyección. Queremos implementar un proyecto social con niños y personas desempleadas. Ya hemos empezado, pero queremos expandirlo y mantenerlo. Nos encanta enseñar y trasmitir los conocimientos que hemos adquirido durante todos estos años”, concluyó Hilda, la madre, el origen de todo.

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TRADUCCIÓN
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